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October 4, 2008 - 8:12 AM EDT
"Did not our hearts burn within us...as he opened up to us the Scriptures?"
—Luke 24:32
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23 de Diciembre de 2007, 4o Domingo de Adviento

Dios está con nosotros

 

Lecturas:

Isaías 7,10-14

Salmo 24,1-6

Romanos 1,1-7

Mateo 1,18-24

 

El misterio que se mantuvo en secreto por generaciones, prometido por los profetas en las Sagradas Escrituras, se revela el día de hoy (cf. Rm 16,25-26).

 

Este es el "Evangelio de Dios" que Pablo celebra en la epístola de este día: la buena noticia de que "Dios está con nosotros" en Jesucristo. En el Evangelio de hoy se nos da la señal prometida a la Casa de David en la primera lectura. En la Virgen que ha concebido un hijo, Dios mismo ha traído a Israel un salvador de la estirpe real de David (cf. Hch 13,22-23).

 

Hijo de David según la carne, Jesús es el Hijo de Dios nacido del Espíritu. Será ungido con el Espíritu (cf. Hch 10,38) y por el poder del Espíritu será levantado de entre los muertos y se sentará a la derecha de Dios en los cielos (cf. Hch 2,33-35; Ef 1,20-21).

 

Él es el "Rey de la Gloria" de quien cantamos en el salmo de este día. La tierra entera le ha sido entregada. Y según lo que Dios juró hace mucho tiempo a David, su reino no tendrá fin (cf. Sal 89,4-5).

 

Tenemos una nueva creación en Jesucristo. Como la creación del universo, también es obra del Espíritu, una bendición del Señor (cf. Gn 1,2).  En Él somos salvados de nuestros pecados y somos llamados "los amados de Dios".

 

Ahora, todas las naciones están llamadas a pertenecer a Jesucristo, a entrar en la Casa de David y Reino de Dios: la Iglesia. Juntos, mediante la obediencia de la fe, hemos sido constituidos una nueva raza: un pueblo real que busca el rostro del Dios de Jacob.

 

Él ha limpiado nuestros corazones; nos ha hecho dignos para entrar en su lugar santo, para estar en su presencia y servirle.

 

En la Eucaristía se renueva la alianza eterna; continúa hasta el final de los tiempos la promesa de Adviento sobre una Virgen con niño -Dios con nosotros- (cf. Mt 28,29; Ez 37,24-28).

 

Al Partir el Pan

 



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